Diana Quer (ALA)
PERFIL DEL ASESINO
José Enrique Abuín, alias "El Chicle", era un vecino aparentemente normal de Galicia que ocultaba tras su coche y su vida familiar a un depredador curtido en el narcotráfico. La noche que cruzó su camino con Diana Quer, aprovechó la oscuridad de las carreteras secundarias para hacerla desaparecer sin dejar ni rastro durante casi quinientos días. Mientras España entera la buscaba, él seguía haciendo su vida, convencido de que el pozo de una nave abandonada guardaría su secreto para siempre. Solo un error final al intentar atacar a otra chica permitió que la verdad saliera a la luz, revelando la frialdad de un hombre que hoy cumple la máxima pena de cárcel. Su caso no solo cerró una búsqueda angustiosa, sino que demostró que el peligro real a veces conduce un coche cualquiera por tu propio pueblo.
"El chicle"
LUGARES DE LOS HECHOS
El escenario donde ocurrió todo no fue un lugar remoto, sino el trayecto de vuelta a casa de una chica de dieciocho años durante las fiestas de A Pobra do Caramiñal, en Galicia. Esa noche de agosto, la ruta que debía ser segura se convirtió en una trampa cuando Diana caminaba por un paseo marítimo poco iluminado y solitario. El Chicle la abordó y la metió en su coche para llevarla hasta una nave industrial abandonada en Asados, una construcción vieja y sombría que él conocía perfectamente.
Dentro de ese edificio, que funcionaba como un antiguo almacén de muebles, el asesino había encontrado el escondite ideal para ocultar su crimen. En el suelo de la nave había un pozo de agua dulce de diez metros de profundidad, sellado con una losa de hormigón que nadie se habría molestado en levantar. Allí permaneció el cuerpo de Diana durante casi quinientos días, sumergido en la oscuridad total mientras la vida seguía fuera con normalidad. Ese lugar, rodeado de casas y fincas, se convirtió en el epicentro de un misterio que tuvo a todo el país mirando hacia Galicia, hasta que el propio asesino rompió el silencio y guio a la policía hacia aquel rincón olvidado donde pretendía que la verdad se ahogara para siempre.
Paseo marítimo
VÍCTIMAS
El historial de "El Chicle" no empezó con Diana, sino que venía de mucho antes, moviéndose siempre en un entorno cercano y familiar. Su primera víctima conocida fue su propia cuñada, una menor de edad a la que agredió años antes de que el país supiera quién era él; aunque ella lo denunció, la falta de pruebas y el silencio del entorno familiar permitieron que el caso se cerrara, dejándolo libre para seguir cazando.
Rosario Rodríguez, cuñada de José Enrique
La víctima que más sufrió las consecuencias de su impunidad fue Diana Quer, quien pasó por un calvario de terror desde que fue interceptada en aquel paseo oscuro hasta que terminó en el pozo de la nave de Asados. Diana no solo sufrió el ataque físico, sino que su memoria fue cuestionada durante los 500 días que estuvo desaparecida mientras su asesino hacía vida normal. Finalmente, la víctima que consiguió meterlo en la cárcel fue una joven de Boiro en 2017.
Diana Quer
Esta chica fue abordada por Abuín a punta de cuchillo mientras intentaba meterla en el maletero de su coche. A diferencia de las anteriores, ella se resistió con todas sus fuerzas y logró escapar gracias a la ayuda de unos vecinos, aportando una descripción del coche y del agresor que fue definitiva. Fue este último error, el intentar repetir su modus operandi, lo que permitió que la Guardia Civil le pusiera las esposas y conectara todos los puntos para que nunca más volviera a salir a la calle.
JUICIO Y EJECUCIÓN
El juicio contra José Enrique Abuín fue un auténtico duelo de tensión que paralizó a toda España pues no solo se juzgaba un asesinato sino que se ponía a prueba la resistencia de un hombre que se creía más listo que el sistema. Durante las sesiones el asesino mantuvo una actitud fría y distante tratando de convencer al jurado de que la muerte de Diana había sido un accidente por atropello pero los informes forenses fueron demoledores al demostrar que no había rastro de golpes de coche y que la joven había sido estrangulada con una brida.
Juicio de "El chicle"
La sala del tribunal se convirtió en un escenario de intriga donde cada detalle contaba desde los mensajes de WhatsApp que Diana envió antes de desaparecer hasta los datos del GPS del móvil del acusado que lo situaban exactamente en la nave de Asados. La presión aumentó cuando los peritos describieron la crueldad del pozo y cómo el asesino había intentado ocultar el cuerpo con bloques de hormigón revelando una mente calculadora que no dejó nada al azar hasta que cometió el error que lo delató en Boiro.
Pozo de "El chicle" donde ocultaba el cuerpo de Diana
El Chicle fue condenado a la prisión permanente revisable la pena más dura del código penal español lo que significa que pasará el resto de sus días entre rejas a menos que demuestre una rehabilitación casi imposible. Aquel veredicto fue el cierre de una pesadilla que dejó claro que aunque intentara esconderse en la oscuridad de Galicia la justicia acabaría encontrándolo para que nunca más volviera a caminar por esas carreteras secundarias.
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